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NOCHE
DE INVIERNO EN CIRAT
Nieve
que el agua hace silencio.
Casas que se ayudan
a escalar por el valle, de tan viejas
se preparan para yacer eternidades
bajo el bostezo del viento.
Pinos
que con altísima curiosidad se asoman
a la orilla de los caminos para dejarse contemplar
desnudos sin miedo a ruborizarnos.
Río
que pasa,
que ni a penas nos saluda
i que al ser descubierto se oculta luz dentro
de cada piedra.
Luna
de escarcha que se juega a muerte su propia lejanía,
desguace atroz es el alba que llora.
Noche
que asciende gata por tejados y chimeneas
hasta coronar montañas
hasta abrir el cielo.
Nubes
que bajan con voluntad de niebla
con la responsabilidad de dejarnos más solos
y más perdidos todavía.
Por
Josep Porcar
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