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IEn el centenario de una distinguida dama de Castellón
DOÑA FRANCISCA MONTOLIO PEREZ

Desearía que las palabras ahora escritas tuvieran la viveza y resonancia, cual si las pronunciara en Cirat, en la casa de Dª Paquita, cuya memoria motiva este afectivo recuerdo.
Dícese que “recordar es volver a vivir”, y siento manifestar que no es cierto el aserto. Es un deseo al que le falta la espontaneidad, la lozanía del momento que se hizo fugaz, de aquello que se llevaron los años, en este caso más de 30 años. El mérito estará, si se consigue, hacerlo presente, y así lo pretende quien tuvo la suerte y la satisfacción de haberlo vivido realmente.
En mis correrías de antaño por las tierras valencianas, Cirat, por causa de la amistad, me obligó de tal modo, que visité esta antigua villa – sede de uno de los antiguos Condados del Reino- en varias ocasiones; hallando siempre cobijo en la casa de una distinguida dama, donde fui atendido con hidalguía y cariño, y servido generosamente, como se decía entonces, “a pan y manteles”.
Esta era Dª Francisca Montolio Pérez nacida del 28 de abril de 1902. Su biografía según el relato que sigo es interesante y ejemplar. Primogénita de Gonzalo Montolio Brun y Francisca Pérez Sorní. Creció en el cariñoso ambiente familiar de sus padres, hermanos y sus tios-abuelos maternos D. Miguel Santolaria (Secretario de Cortes) y Dña. María Sorní, y sus tíos paternos Dña. María

 


y D. Arturo de Udaeta, farmacéutico en aquellos años de su infancia en Cirat, con ellos creció Francisca pasando de niña grandes temporadas en Cortes y visitando en su juventud, en la calle Colón de Valencia a sus tíos que habían instalado allí su farmacia.

En 1921 contrajo matrimonio con el comerciante Jesús Sanfeliu Santolaria, el apellido Sanfeliu lo lleva el escribano de Jaime I el Conquistador, que seguía la trayectoria profesional de sus padres Sanfeliu-Santolaria y sus abuelos Santolaria-Fornas.
Su residencia fue primero en Barcelona donde vivían la abuela materna de Paquita,