menu 1
menu 2
menu 3
menu 4
 
 

MUSEO ETNOLÓGICO: AGRICULTURA TRADICIONAL

Hemos visto que la economía de Cirat durante mucho tiempo estuvo basada en la agricultura tanto de secano como de regadío, pero hay que tener en cuenta que era de autoconsumo, lo que se cultivaba se consumía en cada una de las casas.
Muchos de estos cultivos en la actualidad no se dan ,sobre todo los de secano ,actualmente las tierras están sin cultivar, con la excepción de algunos terrenos dedicados al olivo. El cultivo del cereal ha desaparecido por completo, esto es una de las consecuencias provocadas por el despoblamiento que han sufrido los pueblos de interior como Cirat.
Cada uno de estos cultivos tenía un procedimiento y una transformación, vamos a explicar, en la medida de los posible en que consistía cada uno de ellos, que hace unos cincuenta años eran habituales en Cirat y en otros pueblos de la comarca.
Muchos de los que leáis esto los habréis realizado, pero también habrá algunos que solo los hayan conocido porque hayan oído hablar de ello a sus padres o a sus abuelos.

  CULTIVO DEL TRIGO

Se comenzaba a preparar el terreno para la siembra durante el mes de octubre, arando los campos. Normalmente, el trigo se sembraba para Todos los Santos, allá por el mes de noviembre, una vez estaba sembrado y habían caído las lluvias se pasaba una tabla para sí airear la tierra y que el crecimiento de las plantas fuera satisfactorio. Cuando comenzaba a brotar en el mes de febrero se escardaba el terreno para quitar las malas hierbas, tarea que era realizada por las mujeres de la casa. Las espigas del trigo comenzaban a despuntar por el mes de marzo y era conveniente que lloviese para que hubiese buena cosecha. La siega se realizaba durante los meses de junio y julio, se segaba por haces y con corbella, se utilizaba una zoqueta en la mano izquierda para protegerla. Las mujeres hacían gavilllas que dejaban en le campo boca abajo para que
 

al secarse no se abriesen las espigas, cuando el trigo estaba “soleao” se colocaban en las acarreadoras que llevaban las caballerías, se bajaban al pueblo para hacer la trilla. Esta labor se realizaba en las eras, allí se extendían las gavillas se escampaban las mieses, se daba una pasada con las caballerías para que se soltasen las espigas y después se le ataba al trillo, encima del cual se montaba un hombre para molerlo todo. Luego se aventaba con la pala y la horca, separando la paja del grano. La paja se quedaba en el pajar y el grano se colocaba en talegas y se llevaba a casa. Una vez el grano en casa se podía vender o se llevaba al molino para hacer harina. Normalmente se decidía esto último.Los molinos se situaban cerca del río, ya que funcionaban con la energía del agua. Al frente de cada molino estaba el molinero, que era el propietario. Éste salía con el macho por todo el pueblo recogiendo el trigo que había para moler o bien era el propietario del trigo el que lo llevaba al molino en talegas. Al molinero se le pagaba en especie, se le pagaba la maquila (1 Kg por faneca) y esto el molinero lo vendía a otra gente. Se molía una vez a la semana. El grano se descargaba y se anotaba el peso de las talegas, estas se vaciaban en un almacén, donde se ponía todo el grano, se sacaba para limpiarlo, primero se cernía con un cedazo, después se lavaba y se ponía a secar al sol, cuando estaba seco se colocaba en otro almacén y de ahí se sacaba para ponerlo en la tolva, tenía que estar húmedo para que se pudiera separar más fácilmente la harina del salvao. De la tolva, el trigo caía al ojo de la piedra y de ahí al harinal donde se iba almacenando. Luego se cernía y se volvía a meter en las talegas y el molinero lo devolvía o el propietario iba a buscarlo.

Cuando ya se tenía la harina, con ella se hacía el pan y las pastas para la casa, también se hacían fideos y gachas. Se amasaba una vez por semana, se hacía una levadura natural que se dejaba de una semana a otra. Se cogía un trozo de masa de pan y se tapaba con el mandil, se iba recreciendo con agua y harina y al día siguiente se ponía para hacer el pan.

Lo primero que se hacía antes de amasar era calentar el agua con sal y cerner la harina; se colocaba la escalerica de cerner sobre la artesa y sobre ella un cedazo, se vertía la harina y cuando ya se había obtenido la suficiente se realizaba un hoyo en el medio del montón de harina y se vertía el agua caliente, se iba amasando hasta conseguir que quedase elástica ,mas tarde, con la raidera se despegaban los trozos que se habían quedado pegados a la artesa, luego se tapaban con una sábana para que reposasen y subiese la masa a la que previamente le habían hecho tres cruces para que creciese más rápidamente. Mientras ésta reposaba se preparaba una banasta con los mandiles, la masera, el tamborino con el marcador, la raidera y la aceitera y también el azucarero para ir al horno. Cuando ya estaba reposada la masa se colocaba en un banasto o en un lebrillo. Cuando se llegaba al horno lo primero que se hacía era sobar el pan, se trabajaba bien la masa, una vez sobado se le daba una forma circular ¡y se marcaba con el marcador colocándose de nuevo en los mandiles para que reposase cuando ya estaban listos se metían en el horno con una pala pegados a las paredes, se cerraba la boca del horno y se dejaban unos tres cuartos de hora. Si había tortas para cocer se colocaban antes que se acabase de cocer el pan. Cuando ya estaban cocidos se sacaba primero las tortas y luego los panes. Se les limpia el culo de ceniza y se ponían en la canasta. Al hornero se le pagaba en masa que equivalía a un pan que luego cocía y vendía.

CULTIVO DEL OLIVO

Éste no necesitaba de muchos cuidados. A partir del mes de marzo se realizaba la poda, luego se araban y se volvían a arar en el mes de agosto. Se plegaban a finales de noviembre o principios de diciembre, cada familia recogía su cosecha que se realizaba de forma manual.
Se cogían las caballerías y se iban a los campos, una vez allí se encendía una hoguera para calentarse y preparar el almuerzo. Primero se plegaban las que estaban en el suelo, se colocaban pegadas a la zueca las mantas y se iban esmuñendo las ramas cayendo las olivas sobre las mantas para que cayesen las más altas se vareaban. De las mantas se pasaban a sacos o banastos limpiándose se hojas y ramas en el campo o en casa. Allí se extendían sobre mantas, esperando el turno para llevarlas a la almàcera.

Las olivas se convertían en aceite, pero también se podían reservar unas pocas para adobar. Se llevaban a la almàcera cuando era el turno. Se molían en el ruejo que era tirado por una caballería una vez molidas se quedaban en una pasta, se colocaba sobre espartines y estos a su vez en la prensa, al bajar ésta y presionar los espartines destilaba el aceite. A través de la cequia caía a la balsa y de aquí pasaba al cocio donde reposaba unos días, luego se llevaba a casa y se trascolaba para quitarle la vinasa . El pago se realizaba en especias.

Herminia Brun Sorní