al
secarse no se abriesen las espigas, cuando el trigo
estaba soleao se colocaban en las acarreadoras
que llevaban las caballerías, se bajaban al
pueblo para hacer la trilla. Esta labor se realizaba
en las eras, allí se extendían las gavillas
se escampaban las mieses, se daba una pasada con las
caballerías para que se soltasen las espigas
y después se le ataba al trillo, encima del
cual se montaba un hombre para molerlo todo. Luego
se aventaba con la pala y la horca, separando la paja
del grano. La paja se quedaba en el pajar y el grano
se colocaba en talegas y se llevaba a casa. Una vez
el grano en casa se podía vender o se llevaba
al molino para hacer harina. Normalmente se decidía
esto último.Los
molinos se situaban cerca del río, ya que funcionaban
con la energía del agua. Al frente de cada
molino estaba el molinero, que era el propietario.
Éste salía con el macho por todo el
pueblo recogiendo el trigo que había para moler
o bien era el propietario del trigo el que lo llevaba
al molino en talegas. Al molinero se le pagaba en
especie, se le pagaba la maquila (1 Kg por faneca)
y esto el molinero lo vendía a otra gente.
Se molía una vez a la semana. El grano se descargaba
y se anotaba el peso de las talegas, estas se vaciaban
en un almacén, donde se ponía todo el
grano, se sacaba para limpiarlo, primero se cernía
con un cedazo, después se lavaba y se ponía
a secar al sol, cuando estaba seco se colocaba en
otro almacén y de ahí se sacaba para
ponerlo en la tolva, tenía que estar húmedo
para que se pudiera separar más fácilmente
la harina del salvao. De la tolva, el trigo caía
al ojo de la piedra y de ahí al harinal donde
se iba almacenando. Luego se cernía y se volvía
a meter en las talegas y el molinero lo devolvía
o el propietario iba a buscarlo.
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Cuando
ya se tenía la harina, con ella se hacía
el pan y las pastas para la casa, también se
hacían fideos y gachas. Se amasaba una vez
por semana, se hacía una levadura natural que
se dejaba de una semana a otra. Se cogía un
trozo de masa de pan y se tapaba con el mandil, se
iba recreciendo con agua y harina y al día
siguiente se ponía para hacer el pan.
Lo primero que se hacía antes de amasar era
calentar el agua con sal y cerner la harina; se colocaba
la escalerica de cerner sobre la artesa y sobre ella
un cedazo, se vertía la harina y cuando ya
se había obtenido la suficiente se realizaba
un hoyo en el medio del montón de harina y
se vertía el agua caliente, se iba amasando
hasta conseguir que quedase elástica ,mas tarde,
con la raidera se despegaban los trozos que se habían
quedado pegados a la artesa, luego se tapaban con
una sábana para que reposasen y subiese la
masa a la que previamente le habían hecho tres
cruces para que creciese más rápidamente.
Mientras ésta reposaba se preparaba una banasta
con los mandiles, la masera, el tamborino con el marcador,
la raidera y la aceitera y también el azucarero
para ir al horno. Cuando ya estaba reposada la masa
se colocaba en un banasto o en un lebrillo. Cuando
se llegaba al horno lo primero que se hacía
era sobar el pan, se trabajaba bien la masa, una vez
sobado se le daba una forma circular ¡y se marcaba
con el marcador colocándose de nuevo en los
mandiles para que reposase cuando ya estaban listos
se metían en el horno con una pala pegados
a las paredes, se cerraba la boca del horno y se dejaban
unos tres cuartos de hora. Si había tortas
para cocer se colocaban antes que se acabase de cocer
el pan. Cuando ya estaban cocidos se sacaba primero
las tortas y luego los panes. Se les limpia el culo
de ceniza y se ponían en la canasta. Al hornero
se le pagaba en masa que equivalía a un pan
que luego cocía y vendía.
CULTIVO DEL OLIVO
Éste no necesitaba de muchos cuidados. A partir
del mes de marzo se realizaba la poda, luego se araban
y se volvían a arar en el mes de agosto. Se
plegaban a finales de noviembre o principios de diciembre,
cada familia recogía su cosecha que se realizaba
de forma manual.
Se cogían las caballerías y se iban
a los campos, una vez allí se encendía
una hoguera para calentarse y preparar el almuerzo.
Primero se plegaban las que estaban en el suelo, se
colocaban pegadas a la zueca las mantas y se iban
esmuñendo las ramas cayendo las olivas sobre
las mantas para que cayesen las más altas se
vareaban. De las mantas se pasaban a sacos o banastos
limpiándose se hojas y ramas en el campo o
en casa. Allí se extendían sobre mantas,
esperando el turno para llevarlas a la almàcera.
Las olivas se convertían en aceite, pero también
se podían reservar unas pocas para adobar.
Se llevaban a la almàcera cuando era el turno.
Se molían en el ruejo que era tirado por una
caballería una vez molidas se quedaban en una
pasta, se colocaba sobre espartines y estos a su vez
en la prensa, al bajar ésta y presionar los
espartines destilaba el aceite. A través de
la cequia caía a la balsa y de aquí
pasaba al cocio donde reposaba unos días, luego
se llevaba a casa y se trascolaba para quitarle la
vinasa . El pago se realizaba en especias.